La aldea del ritmo de la campana despertó de su vida apacible

Existían por entonces media docena de familias acaudaladas. Entre tres de ellas se repartían los 45 esclavos de la localidad. Según el primer padrón de población (de 1816), Rosario tenía 736 habitantes, de los cuales 436 eran mujeres. De los jefes de familia, 112 eran nativos del país y 19 extranjeros. El porcentaje de mestizaje era altísimo, integrándola españoles, muchos mestizos criollos y pocos extranjeros, indios y mulatos. Es muy probable que algunos de aquellos vecinos pudientes tuvieran algún tipo de reloj pero la vida en común se guiaba prioritariamente por los toques de la pequeña campana de la capilla.

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