La aldea de Rosario era un refugio

En la inmensidad de la región, la aldea Rosario era un refugio. A medida que uno se alejaba de ella más posibilidades había de toparse con cuatreros y malones. Había que estar atento a la entrada a galope de un chasqui, o algún vecino de las estancias vecinas, quienes eran los que habitualmente traía la noticia de cuan cerca se encontraban los bandoleros o los indígenas, que ingresaban a territorio santafesino desde flanco sudoeste. Por esos meses el principal temor pasó a venir del sudeste, desde donde los chasquis traían noticias de cuán cerca podían estar las naves realistas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *